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Depresión: con frecuencia (demasiada, diría yo) es el primer diagnóstico
que nos hacen a los pacientes con SFC. En realidad, la depresión en nosotros
sí existe pero, como lo muestran muchos estudios, es una depresión
secundaria al SFC y no es la causante de nuestros síntomas (116) (117) (118)
(200). Si miramos despacio, este primer diagnóstico tiene su lógica: el SFC
todavía es muy poco conocido (27 (26), aún entre los médicos especialistas
y, al mismo tiempo, la depresión siempre es manejada por un psiquiatra; esto
lleva a que los médicos, generales o de especialidades diferentes a la
psiquiatría, tengan poca experiencia en depresión y, por lo tanto, no
podemos esperar que sean tan expertos como para diagnosticar, de entrada, si
una depresión es primaria o secundaria (33) (125) (201). Conclusión: si los
hallazgos al exámen físico no "cuadran" con lo que expresa el
paciente y los exámenes de laboratorio no muestran resultados concretos, el
médico, especialista o no, asume que todos nuestros síntomas son "de la
cabeza" (202) y que el diagnóstico es depresión. Por otro lado, el SFC
y la depresión tiene síntomas que son comunes a ambas entidades pero que, al
revisarlos, tienen diferente presentación en cada una de ellas:
-
Fatiga: aunque está presente en ambas entidades, la fatiga en el SFC es
más profunda (67) (68), debilitante y generalmente precedida de un cuadro
infeccioso. Además, está acompañada por una intensa frustración
originada en la imposibilidad de efectuar las cosas que anteriormente
hacíamos sin dificultad, cosas en las cuales, al contrario que en la
depresión primaria, mantenemos nuestro interés sin perder la motivación
(203). En la depresión se observa que la fatiga está acompañada por
desinterés en las personas y cosas que rodean al paciente, con una gran
desmotivación. El paciente deprimido es apático, no le interesa mejorar, es
muy difícil de halagar o motivar y tiene muy poca curiosidad acerca de las
causas o la evolución de su enfermedad. Los pacientes con SFC tenemos una
gran curiosidad acerca de la enfermedad y estamos siempre muy motivados a
conocer como, cuando y por qué enfermamos y como, cuando y con qué podremos
mejorar (30) (204).
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Alteraciones del sueño: también se presentan en ambas entidades, pero en
el SFC la hipersomnia está relacionada con gran debilidad muscular, mientras
en la depresión se relaciona más con deseo de aislamiento. La dificultad
para conciliar el sueño es similar, aunque en el SFC es mayor cuando existe
dolor. En la depresión se observa mayor frecuencia de despertar muy temprano,
con gran dificultad para conciliar nuevamente el sueño, mientras que en el
SFC el despertar fácil se relaciona más frecuentemente con dolor y la
dificultad para volver a dormir no es tanta. En la depresión está afectada
la fase REM, mientras que en el SFC se afectan las fases no-REM (108) (109), y
se altera el ritmo circadiano (111).
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Síntomas cognitivos: en el SFC los síntomas cognitivos varían en
relación directa con la fluctuación de los síntomas físicos (29) (33),
mientras que en la depresión no existe esa relación directa. Además, los
pacientes con depresión mejoran sus síntomas cognitivos con el ejercicio
mientras nosotros, los pacientes con SFC, generalmente aumentamos en
intensidad los síntomas cognitivos después de ejercicio (37) (60) (64). En
la depresión, la memoria no se altera por interrupción súbita de la
atención mientras que en el SFC sí, y en la depresión la memoria puede ser
reforzada con mnemotecnia y otros auxiliares, mientras en el SFC no.
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Síntomas físicos: en el SFC incluyen dolor de garganta, febrículas,
mialgias, síntomas visuales, etc. que raramente aparecen juntos en la
depresión.
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Respuesta al tratamiento psiquiátrico: en el SFC el tratamiento psiquiátrico no mejora los síntomas, así
mejore la depresión secundaria; en cambio, en la depresión, el tratamiento
psiquiátrico mejora todos los síntomas. En el SFC se manejan, como
coadyuvantes, bajas dosis de antidepresivos, mientras que los pacientes con
depresión primaria requieren full dosis de antidepresivos.
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Por considerarlo de gran importancia, quiero añadir los criterios de
definición de la depresión primaria:
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Talante deprimido la mayor parte del
día
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Disminución considerable en el interés por casi todas las actividades la
mayor parte del día.
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Pérdida o aumento marcados de peso (sin dieta), aumento o disminución
marcados del apetito.
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Insomnio o hipersomnia.
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Retraso o agitación psicomotora observables por otros.
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Fatiga o pérdida de la energía.
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Disminución en la concentración
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Pensamientos recurrentes acerca de la muerte (no miedo a la muerte) o del
suicidio.
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Trastornos de ansiedad (angustia): cuando la ansiedad es el resultado de una
tensión cotidiana identificable (padecer el SFC, por ejemplo) suele ser
autolimitada y no requiere tratamiento; pero cuando a esta tensión cotidiana
se le suman otros factores, como el no reconocimiento de la enfermedad o los
problemas laborales, etc., su manejo se nos puede salir de las manos y se
convierte en un trastorno de ansiedad que implica un comportamiento "desadaptado"
y que requiere tratamiento. Afortunadamente, el manejo de los trastornos de
ansiedad es relativamente fácil. Los síntomas del trastorno de ansiedad son:
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Temblor, contracturas musculares.
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Tensión, dolores o sensibilidad musculares.
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Inquietud (no se puede estar quieto).
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Fatiga fácil.
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"Cortedad" en la respiración.
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Palpitaciones o taquicardia.
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Manos sudorosas, frías o pegajosas.
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Sequedad en la boca.
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Mareos, náuseas, diarrea.
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Rubor facial.
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"Nudo"
en la garganta.
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Respuesta exagerada a estímulos.
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Disminución en la concentración.
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Dificultad para conciliar el sueño.
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Irritabilidad.
Como vemos, muchos de los síntomas del trastorno de ansiedad también están
presentes en el SFC. La diferencia está en que, en nosotros, estos síntomas
se acompañan de febrículas, dolor de garganta, mialgias, artralgias,
alteraciones visuales y alteraciones neurológicas. En el SFC el trastorno de
ansiedad es una reacción a la cronicidad y mejora más rápidamente con
tratamiento psicoterapéutico que el trastorno de ansiedad
"primario" (112). La somatización no es muy frecuente en el
SFC mientras que es característico del trastorno de ansiedad (121).
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Distrofias musculares: son enfermedades hereditarias que se caracterizan por
debilidad muscular que aumenta en forma progresiva con pérdida de la masa
muscular (atrofia), y generalmente aparece en las primeras dos décadas de la
vida.
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Polimiositis: afectan de manera primaria al músculo esquelético, con
debilidad muscular marcada y usualmente progresa de manera gradual en semanas
o meses. Característicamente no presentan los períodos de exacerbación del
SFC. Por otro lado, se altera la electromiografía y la biopsia muscular
muestra cambios típicos de inflamación, con infiltrados celulares.
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Esclerosis múltiple: afecta solamente al sistema nervioso central. La
caracteristica patológica consiste en zonas (placas) de desmielinización que
varían en tamaño y localización. Sus síntomas se correlacionan con la
distribución de las placas. En sus etapas tempranas, compartimos algunos de
los siguientes síntomas:
-Debilidad, lentitud, torpeza.
-Parestesias: hormigueo, sensación de "espinas y agujas" y de
"descargas eléctricas".
-Visión borrosa, diplopía, dolor ocular.
-Mareos, vértigo, nausea, vómito, sensación de embriaguez.
-Incontinencia urinaria, pérdida de la sensibilidad vesical.
Los síntomas se desarrollan en el curso de unos pocos días, se mantienen
estables por algunas semanas y desaparecen casi totalmente, presentando
exacerbaciones a intervalos impredecibles por años. Varios estudios
comparativos se han efectuado entre esta enfermedad y el SFC, especialmente
relacionados con los síntomas cognitivos y sensoriales (55) (106) (117) (205)
(206) (207).
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Enfermedad de Adisson: o insuficiencia suprarrenal. Los pacientes con
enfermedad de Adisson presentan debilidad, anorexia, pérdida de peso,
hipotensión e hipovolemia, con hiperpigmentación en los pliegues de las
palmas de las manos y de otras areas corporales, en puntos de presión y
alrededor de las areolas y los pezones. La similitud de algunos síntomas ha
llamado la atención de algunos investigadores (208) (209) y los ha llevado a
plantear que el SFC podría ser una variante de la enfermedad de Adisson. A
pesar de esto, la mayoría de los autores consideran las enfermedades
diferentes y, aunque hay evidencias de hipocortisolismo en el SFC, los
hallazgos de hiponatremia e hipoglicemia no son acompañantes. Así mismo, el
tratamiento con esteroides, imprescindible y salvador de la vida en la
enfermedad de Adisson, no ha mostrado una respuesta tan espectacular en
nosotros.
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Enfermedad de Alzheimer: en sus etapas iniciales los pacientes manifiestan
deterioro de la memoria y, al evolucionar, presentan disminución en su
capacidad de acción, sobretodo en labores que implican tensión o en
situaciones sociales, con disminución notoria en la concentración y, por
consiguiente, mayor deterioro en la memoria, con trastornos visuales y del
lenguaje, ansiedad y depresión. Su evolución es uniforme hacia el deterioro
(210). Aunque en el SFC pueden encontrarse síntomas similares, es claro que,
en el Alzheimer prácticamente no existen los síntomas físicos descritos en
el SFC, lo que permite su clara diferenciación.
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Mononucleosis
Infecciosa: es producida por el virus de Epstein-Barr. Los
pacientes presentan fiebre, faringitis, linfadenopatía, malestar general y
fatiga que puede persistir varias semanas o meses. En ocasiones se observa
hepatoesplenomegalia, edema periorbitario e ictericia (39). De la descripción
se puede derivar la gran similitud entre las dos enfermedades, llevándolas a
concebir inicialmente como una sola. Sin embargo, la evolución posterior de
la mononucleosis es hacia la mejoría sin secuelas. En consecuencia, si bien
es cierto que la mononucleosis es clínicamente indistinguible del SFC en sus
etapas tempranas, característicamente revierte en unas pocas semanas. Los
hallazgos serológicos de anticuerpos contra el virus orientan hacia la
mononucleosis y, por supuesto, si el paciente presenta esplenomegalia y/o
hepatomegalia, el diagnóstico de SFC se hace muy improbable.
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Hepatitis B y C: los síntomas iniciales más comunes son fatiga, astenia,
somnolencia, anorexia, nausea, febrícula, molestias abdominales vagas y, en
ocasiones, diarrea. Cerca de la mitad de los pacientes presentan mialgias y
artralgias. La mayoría de los síntomas desaparecen cuando aparece ictericia,
que frecuentemente se acompaña de hepatomegalia dolorosa, lo que hace
relativamente sencillo diferenciarlas del SFC. Sin embargo, cuando la
evolución es hacia la hepatitis crónica (211) pueden disminuir los
síntomas relacionados con el hígado (hepatomegalia e ictericia),
predominando síntomas inespecíficos similares a los del SFC. En estos casos,
el antecedente de una etapa aguda, la bioquímica sanguínea y, eventualmente,
la biopsia hepática, establecen sin dudas el diagnóstico diferencial.
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Fibromialgia:
el término fibromialgia (en el pasado fibrositis) significa dolor en los
músculos y en el tejido fibroso (ligamentos y tendones) y describe un síndrome
clínico en el que el dolor musculoesquelético es el síntoma
principal, así como la presencia de puntos dolorosos característicos
identificados en el exámen físico. Con frecuencia los pacientes refieren
fatiga inexplicable, rigidez generalizada al despertar, sensación de
hormigueo sobretodo en las manos, alteraciones del sueño, síntomas
abdominales difusos, cefalea, trastornos circulatorios en manos y pies,
ansiedad y depresión. La fibromialgia es frecuente (entre el 1 y el 3% de la
población la padece, según los reumatólogos) y puede presentarse como
única alteración (fibromialgia primaria) o asociada a otras enfermedades (fibromialgia
concomitante o secundaria). No se ha encontrado una causa identificable para
la fibromialgia. En algunos pacientes aparece después de eventos traumáticos
físicos (accidentes, virosis, etc) o emocionales (divorcios, viudez, etc) y en
otros durante el transcurso de enfermedades reumáticas; pero estos
eventos desencadenantes no parecen causar la enfermedad, sino que
probablemente la "despiertan", en aquellas personas que ya tienen una
anomalía oculta en la regulación de su capacidad de respuesta a algunos
estímulos, por ejemplo en los mecanismos reguladores del dolor. La ansiedad y
la depresión en los pacientes con fibromialgia se presentan con igual
frecuencia que en los pacientes con otras enfermedades crónicas, y por lo
tanto no parece que sean fundamentales en la génesis de la fibromialgia, pero sí en el aumento de la
intensidad de sus síntomas.
Con excepción de los "puntos dolorosos", la exploración física,
incluido el exámen neurológico, es negativa. El
hallazgo característico son los llamados "puntos dolorosos" o
sensibles de la fibromialgia, identificados en 1990 por The American College
of Rheumatology. Cuando, en alguno de estos puntos, se hace presión "hasta
cuando la uña se pone
blanca" (presión aproximada de 4 kg) el paciente refiere
un gran dolor y una contractura muscular inmediata. Estos puntos dolorosos son
los siguientes:
1 y 2: Occipucio: bilateral, en los puntos de inserción de los músculos
suboccipitales.
3 y 4: Cervical inferior: bilateral, en las regiones anteriores de los
espacios intervertebrales entre las vértebras C5-C7.
5 y 6: Trapecios: bilateral, en el punto medio del borde superior.
7 y 8: Supraespinosos: bilateral, en los puntos de origen, supraescapular
cerca del borde medio.
9 y 10: Segunda costilla: bilateral, en las segundas articulaciones
costocondrales, un poco lateral a estas, en las superficies
superiores.
11 y 12: Epicóndilo lateral: bilateral, 2 cm distal a los epicóndilos.
13 y 14: Glúteo: bilateral, en los cuadrantes superiores externos de las
nalgas en el pliegue anterior del músculo.
15 y 16: Trocánter mayor: bilateral, posterior a la protuberancia
trocantérica.
17 y 18: Rodilla: bilateral, en la almohadilla medial de grasa cerca de la
línea de la articulación.
Otra alteración que se encuentra es la mayor facilidad para el enrojecimiento
de la piel al presionar con la mano en cualquier lugar del cuerpo, al parecer
consecuencia de pequeñas alteraciones en la regulación de los sistemas de
riego sanguíneo.
Actualmente no existe ningún análisis de laboratorio para el diagnóstico de
fibromialgia. Para diagnosticarla, primero se deben eliminar otras
enfermedades que tienen síntomas semejantes (enfermedad tiroidea, lupus,
artritis reumatoidea, entre otras). Según los criterios diagnósticos
oficiales, un paciente tiene que presentar dolores generalizados en los cuatro
cuadrantes del cuerpo por un período de por lo menos tres meses y tener 11 de
los posibles 18 puntos sensibles cuando el médico le examina los sitios
específicos.
Como vemos, los síntomas de fibromialgia se encuentran también en el SFC
aunque tienen algunas diferencias: en la fibromialgia predomina el dolor y en
el SFC predominan la fatiga severa debilitante y los síntomas cognitivos. Los
pacientes con fibromialgia tienen muy pocas dificultades para conciliar el
sueño pero, al igual que en el SFC tienen dificultades para mantenerlo. Los
pacientes con fibromialgia presentan, característicamnte, rigidez matutina
generalizada, lo cual no es frecuente en el SFC. Las cefaleas en la
fibromialgia con frecuencia se acompañan de dolor en la mandíbula y en la
cara, dolor no frecuente en el SFC (212). Las parestesias en la fibromialgia
se presentan como hormigueo o entumecimiento, generalmente en las manos,
mientras que en el SFC las parestesias son diversas y se presentan en
cualquier parte del cuerpo. La mayoría de los pacientes con fibromialgia
mejoran con ejercicio, mientras la mayoría de nosotros no. La mayor dificultad diagnóstica se presenta
cuando un paciente con SFC también tiene fibromialgia, situación que no es
rara porque, al parecer, cerca de la mitad de los pacientes con SFC
desarrollan fibromialgia. Por esta razón, los investigadores han planteado
que las causas de las dos enfermedades puedan ser las mismas, aunque todavía
no hay resultados concluyentes (213) (214) (215) (216). Por otro lado, además
del interés académico que representa el diagnóstico diferencial entre
Fibromialgia y SFC, existen algunas diferencias en el manejo, que como se
verá más adelante, develan la importancia de diferenciarlas.
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